Análisis morfológico: cómo analizar palabra por palabra sin fallar

Análisis morfológico: cómo analizar palabra por palabra sin fallar

TL;DR

  • El análisis morfológico estudia cada palabra por separado: qué categoría gramatical es (sustantivo, verbo, adjetivo…), a qué subclase pertenece y qué accidentes gramaticales tiene (género, número, persona, tiempo, modo). El sintáctico, en cambio, estudia la función de esas palabras dentro de la oración (sujeto, complemento directo…). Confundirlos es el error número uno.
  • Solo hay nueve categorías gramaticales: sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre, verbo, adverbio, preposición, conjunción e interjección. Ninguna palabra del español se queda fuera de esa lista.
  • Cada categoría tiene sus propios accidentes y solo esos: al sustantivo le pides género y número; al verbo, persona, número, tiempo, modo y voz; al adverbio, la preposición, la conjunción y la interjección no les pides nada, porque son invariables.
  • El lío eterno de determinante frente a pronombre se resuelve con una sola pregunta: si acompaña a un sustantivo es determinante; si lo sustituye (va solo), es pronombre. La palabra es la misma, la categoría cambia.
  • La categoría no está en la palabra, está en el contexto: bajo puede ser preposición, adjetivo, sustantivo o verbo. Nunca analices una palabra suelta sin leer la frase entera.
  • Con un método fijo de cuatro pasos y un plan de cinco días de práctica, el análisis morfológico pasa de ser una lotería a ser una rutina mecánica en la que se aprueba siempre.

Si hay un ejercicio que aparece en todos los exámenes de Lengua desde 1º de la ESO hasta 2º de Bachillerato, es el análisis morfológico. Y si hay un ejercicio que se puede clavar al cien por cien con puro método, también es este. No hay interpretación, no hay opinión, no hay "según cómo lo veas": una palabra en un contexto tiene una categoría y unos accidentes, y son siempre los mismos.

El problema es que casi nadie lo estudia como lo que es: una clasificación cerrada con reglas fijas. La mayoría de estudiantes lo aborda por intuición ("esto me suena a adjetivo"), y la intuición falla justo en los casos que el profesor pone en el examen: el que que a veces es pronombre y a veces conjunción, el mucho que a veces es determinante y a veces adverbio, el lo que nunca se sabe qué es.

En esta guía vas a encontrar el sistema completo: la diferencia real entre morfología y sintaxis, las nueve categorías una por una con la plantilla exacta que espera el profesor, el truco definitivo para determinantes y pronombres, cómo se analizan todas las formas verbales (incluidas las perífrasis y las formas no personales), cómo se descompone una palabra en lexema y morfemas, quince palabras analizadas completas, tres oraciones enteras desmenuzadas palabra por palabra, los errores que más puntos cuestan y un plan de cinco días para llegar al examen con esto automatizado.

Qué es exactamente el análisis morfológico

La morfología es la parte de la gramática que estudia la palabra: su forma, su estructura interna y las variaciones que puede sufrir. Cuando tu profesor te pide un análisis morfológico, te está pidiendo tres cosas de cada palabra, en este orden:

  1. La categoría gramatical (también llamada clase de palabras o parte de la oración): sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre, verbo, adverbio, preposición, conjunción o interjección.
  2. La subclase dentro de esa categoría: si es sustantivo, ¿común o propio?; si es determinante, ¿demostrativo o posesivo?; si es conjunción, ¿coordinante o subordinante?
  3. Los accidentes gramaticales: las variaciones que esa palabra concreta presenta (género masculino, número plural, tercera persona, pretérito perfecto simple…).

Y ya está. El análisis morfológico no te pide para nada qué hace esa palabra en la oración. Eso es otra asignatura dentro de la asignatura.

Análisis morfológico frente a análisis sintáctico: la confusión que más nota cuesta

Esta es la distinción que hay que tener grabada a fuego, porque es la que separa un 9 de un 5.

Análisis morfológico Análisis sintáctico
Qué estudia La palabra aislada La palabra dentro de la oración
Pregunta clave ¿Qué es esta palabra? ¿Qué hace esta palabra?
Unidad de trabajo La palabra El sintagma y la oración
Respuestas típicas Sustantivo, verbo, adverbio… Sujeto, CD, CI, CC, atributo…
Ejemplo con casa Sustantivo común, concreto, femenino, singular Núcleo del sintagma nominal sujeto

Fíjate en la frase "El perro grande duerme":

  • Morfológicamente, perro es un sustantivo común, concreto, animado, contable, masculino, singular. Eso es verdad siempre, en cualquier frase donde aparezca perro con ese significado.
  • Sintácticamente, perro es el núcleo del sintagma nominal que funciona como sujeto. Y eso solo es verdad en esta frase concreta: en "Vi al perro grande", el mismo perro pasa a ser núcleo del complemento directo.

La regla mental es sencilla: la morfología viaja con la palabra; la sintaxis depende de la frase. Un sustantivo es sustantivo esté donde esté; que sea sujeto o complemento circunstancial depende de dónde lo pongas.

Hay una excepción importante que conviene entender ya: algunas palabras cambian de categoría según el contexto. Bajo es preposición en "bajo la mesa", adjetivo en "un chico bajo", sustantivo en "canta el bajo" y verbo en "yo bajo ahora". Eso no contradice lo anterior: lo que viaja con la palabra es la categoría una vez fijado el significado. Por eso nunca se analiza morfológicamente una palabra sin leer la oración entera.

Si lo que necesitas es la otra mitad del temario, la de las funciones, tienes la guía completa en análisis sintáctico paso a paso, y el nivel avanzado en oraciones subordinadas. Lo ideal es dominar primero la morfología: no se puede decir que algo es complemento directo si no sabes reconocer un sustantivo.

Las nueve categorías gramaticales, una por una

Solo existen nueve. Ni una más. Cualquier palabra del español entra en una de estas nueve casillas, y buena parte del trabajo consiste en descartar rápido.

Una distinción previa que te ahorra tiempo: hay categorías variables (cambian de forma: sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre y verbo) y categorías invariables (nunca cambian: adverbio, preposición, conjunción e interjección). A las invariables no les pidas accidentes, porque no los tienen. Escribir "adverbio masculino singular" es una de las meteduras de pata más caras del examen.

El sustantivo

Nombra seres, objetos, lugares, ideas o sentimientos. Es la categoría más fácil de reconocer, porque admite delante un determinante: si puedes decir el ___, la ___, unos ___, es un sustantivo.

Subclases (te pedirán las que hayas dado en clase, normalmente estas):

  • Común / propio: ciudad frente a Sevilla.
  • Concreto / abstracto: mesa frente a libertad.
  • Individual / colectivo: árbol frente a arboleda; soldado frente a ejército.
  • Contable / incontable: libro frente a agua, arroz, paciencia.
  • Animado / inanimado: profesora frente a pizarra.

Accidentes: género (masculino o femenino) y número (singular o plural).

Plantilla de análisis:

palabra: sustantivo común, concreto, contable, individual, [masculino/femenino], [singular/plural].

Ejemplo: montañas → sustantivo común, concreto, contable, individual, femenino, plural.

Cuidado con dos casos: los sustantivos invariables en número (el lunes / los lunes, la crisis / las crisis, el sacapuntas / los sacapuntas), donde el número lo marca el determinante; y los comunes en cuanto al género (el estudiante / la estudiante, el pianista / la pianista), donde de nuevo el determinante decide.

El adjetivo

Expresa cualidades o propiedades del sustantivo, y concuerda con él en género y número. Ese es el test infalible: si al cambiar el sustantivo de género o número la palabra también cambia, es adjetivo (niño listo / niña lista / niños listos).

Subclases:

  • Calificativo: expresa una cualidad graduable (alto, bonito, inteligente).
  • Relacional: relaciona con un ámbito y no admite grado (presidencial, policial, marítimo). No se dice muy presidencial.
  • Según su posición y valor: especificativo (va detrás y restringe: los alumnos aplicados) o explicativo/epíteto (va delante y no restringe: la blanca nieve).

Accidentes: género, número y grado.

Los grados son tres:

  • Positivo: alto.
  • Comparativo: de superioridad (más alto que), de igualdad (tan alto como), de inferioridad (menos alto que).
  • Superlativo: absoluto (altísimo, muy alto) o relativo (el más alto de la clase).

Hay adjetivos con formas cultas propias: bueno → mejor/óptimo, malo → peor/pésimo, grande → mayor/máximo, pequeño → menor/mínimo, alto → superior/supremo, bajo → inferior/ínfimo.

Plantilla:

palabra: adjetivo calificativo, [masculino/femenino], [singular/plural], grado [positivo/comparativo/superlativo].

Ejemplo: guapísimas → adjetivo calificativo, femenino, plural, grado superlativo absoluto.

Ojo con los adjetivos de una sola terminación (feliz, grande, azul, fácil): valen para masculino y femenino, así que el género lo dicta el sustantivo al que acompañan. En "un problema fácil", fácil es masculino singular; en "una pregunta fácil", femenino singular.

El determinante

Acompaña al sustantivo y lo actualiza: lo presenta, lo concreta, lo cuantifica. Nunca va solo. Concuerda con el sustantivo en género y número.

Subclases:

  • Artículo: determinado (el, la, los, las, lo) e indeterminado (un, una, unos, unas).
  • Demostrativo: este, ese, aquel y sus variantes. Indican distancia: primer grado (cercanía: este), segundo grado (distancia media: ese), tercer grado (lejanía: aquel).
  • Posesivo: mi, tu, su, nuestro, vuestro, su (átonos, antepuestos) y mío, tuyo, suyo, nuestro, vuestro, suyo (tónicos, pospuestos). Se indica la persona y el número de poseedores.
  • Numeral: cardinal (tres, veinte), ordinal (tercero, vigésimo), multiplicativo (doble) y partitivo (medio).
  • Indefinido: algún, ningún, otro, mucho, poco, bastante, demasiado, varios, todo, cualquier.
  • Interrogativo y exclamativo: qué, cuánto, cuál cuando acompañan a un sustantivo (¿Qué libro lees?, ¡Cuánta gente!).

Accidentes: género y número (y, en los posesivos, persona y número de poseedores).

Plantilla:

palabra: determinante [subclase], [masculino/femenino], [singular/plural].

Ejemplos: aquellas → determinante demostrativo de tercer grado (lejanía), femenino, plural. Nuestro → determinante posesivo, primera persona, varios poseedores, masculino, singular.

El pronombre

Sustituye al sustantivo o al sintagma nominal: ocupa su lugar sin acompañarlo. Es la categoría más temida, y no debería serlo: las subclases son casi las mismas que las del determinante.

Subclases:

  • Personal: yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos (tónicos, sujeto); mí, ti, sí, conmigo, contigo, consigo (tónicos, tras preposición); me, te, se, lo, la, le, nos, os, los, las, les (átonos).
  • Demostrativo: este, ese, aquel, esto, eso, aquello cuando van solos.
  • Posesivo: el mío, la tuya, los suyos.
  • Numeral: dos en "Vinieron dos".
  • Indefinido: alguien, nadie, algo, nada, uno, todos, varios, muchos.
  • Interrogativo y exclamativo: quién, qué, cuál, cuánto cuando van solos (¿Quién ha venido?).
  • Relativo: que, quien, cual, cuyo, donde, cuando, como. Tienen antecedente y encabezan una subordinada.

Accidentes: persona (solo los personales), género, número y, en los personales, la tradicional distinción de caso o función (sujeto, complemento con preposición, átono de CD o CI).

Plantilla:

palabra: pronombre [subclase], [persona], [género], [número], [tónico/átono].

Ejemplos: nosotras → pronombre personal, primera persona, femenino, plural, tónico, forma de sujeto. Nada → pronombre indefinido, neutro, singular, invariable.

Los neutros (esto, eso, aquello, ello, lo) merecen una nota: no tienen plural ni pueden acompañar a un sustantivo, así que siempre son pronombres, nunca determinantes. Si ves esto o aquello con la -o final, ya sabes que es pronombre sin pensarlo más.

El verbo

Expresa acciones, estados o procesos. Es el núcleo de la oración y la categoría con más accidentes de todas.

Accidentes: persona (1ª, 2ª, 3ª), número (singular, plural), tiempo, modo (indicativo, subjuntivo, imperativo), aspecto (perfectivo o imperfectivo) y voz (activa o pasiva). Además se indica la conjugación a la que pertenece: primera (-ar), segunda (-er) o tercera (-ir).

Plantilla:

palabra: [persona] persona del [singular/plural] del [tiempo] de [modo], voz [activa/pasiva], del verbo infinitivo, [1ª/2ª/3ª] conjugación.

Ejemplo: cantábamos → primera persona del plural del pretérito imperfecto de indicativo, voz activa, del verbo cantar, primera conjugación.

Dedicamos un apartado entero más abajo a las formas compuestas, las perífrasis y las formas no personales, porque ahí es donde se pierden los puntos.

El adverbio

Modifica a un verbo, a un adjetivo, a otro adverbio o a toda la oración. Es invariable: no tiene género, ni número, ni nada.

Subclases por significado:

  • Lugar: aquí, ahí, allí, cerca, lejos, arriba, dentro, encima.
  • Tiempo: hoy, ayer, mañana, ahora, antes, después, siempre, nunca, ya, todavía.
  • Modo: bien, mal, así, deprisa, despacio y todos los terminados en -mente.
  • Cantidad: mucho, poco, bastante, demasiado, muy, más, menos, casi, tan.
  • Afirmación: sí, también, claro, efectivamente.
  • Negación: no, tampoco, nunca, jamás.
  • Duda: quizá, acaso, probablemente, seguramente.
  • Interrogativos y exclamativos: dónde, cuándo, cómo, cuánto con tilde.
  • Relativos: donde, cuando, como sin tilde y con antecedente.

Plantilla:

palabra: adverbio de [subclase], invariable.

Ejemplo: tranquilamente → adverbio de modo, invariable, derivado del adjetivo tranquila más el sufijo -mente.

Los adverbios en -mente tienen una peculiaridad que conviene mencionar en el análisis: se forman sobre la forma femenina del adjetivo (rápida → rápidamente, fácil → fácilmente) y mantienen la tilde del adjetivo original (rápidamente, fácilmente, cortésmente). Si andas flojo con esto, repasa las reglas de acentuación.

La preposición

Es un enlace: relaciona palabras y no significa nada por sí sola. Invariable.

La lista completa que debes saberte de memoria: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus, vía. (Cabe y so están en desuso, pero siguen apareciendo en la lista escolar.)

También existen las locuciones prepositivas: a través de, delante de, junto a, encima de, a pesar de, en lugar de, por culpa de. Se analizan como un bloque: "locución prepositiva".

Plantilla:

palabra: preposición, invariable, elemento de enlace.

Ejemplo: hacia → preposición, invariable, palabra átona de enlace.

Cuidado con las contracciones al y del: son a + el y de + el. En el análisis se separan: "al: contracción de la preposición a más el determinante artículo determinado masculino singular el".

La conjunción

También es un enlace, pero une palabras, sintagmas u oraciones del mismo o de distinto nivel. Invariable.

Coordinantes (unen elementos del mismo nivel):

  • Copulativas: y, e, ni.
  • Disyuntivas: o, u, o bien.
  • Adversativas: pero, sino, aunque, mas, sin embargo, no obstante.
  • Distributivas: ya… ya, bien… bien, ora… ora.
  • Explicativas: es decir, o sea, esto es.

Subordinantes (introducen una oración dependiente):

  • Completivas: que, si.
  • Causales: porque, puesto que, ya que, como.
  • Consecutivas: luego, así que, de modo que, conque.
  • Condicionales: si, siempre que, con tal de que.
  • Concesivas: aunque, a pesar de que, si bien.
  • Finales: para que, a fin de que.
  • Temporales: cuando, mientras, apenas, en cuanto.

Plantilla:

palabra: conjunción [coordinante/subordinante] [subclase], invariable.

Ejemplo: aunque → conjunción subordinante concesiva, invariable, elemento de enlace.

La interjección

Es una palabra o expresión que forma por sí sola un enunciado: expresa emociones, llama la atención o representa sonidos. Invariable y con entonación propia.

Subclases:

  • Propias: nacen como interjecciones y no son otra cosa (ay, eh, oh, uf, bah, hala, ojalá).
  • Impropias: proceden de otras categorías (¡vaya! del verbo ir, ¡ánimo! del sustantivo, ¡bravo! del adjetivo, ¡socorro!, ¡cuidado!).
  • Por su función: expresivas (¡ay!), apelativas (¡eh!, ¡oiga!), representativas u onomatopéyicas (¡pum!, ¡zas!), formularias (¡hola!, ¡adiós!, ¡gracias!).

Plantilla:

palabra: interjección [propia/impropia], [expresiva/apelativa/…], invariable.

Ejemplo: ¡ay! → interjección propia, expresiva, invariable; constituye por sí sola un enunciado.

El lío eterno: determinante o pronombre

Aquí se juega media nota del ejercicio, así que vamos despacio.

Palabras como este, ese, aquel, mucho, poco, otro, alguno, tres, todo, qué, cuánto pueden ser determinantes o pronombres. No es que "a veces sea una cosa y a veces otra por capricho": la categoría depende exclusivamente de lo que la palabra esté haciendo con el sustantivo.

El truco: ¿acompaña o sustituye?

Si acompaña a un sustantivo → determinante. Si va sola, ocupando el lugar del sustantivo → pronombre.

Compara:

Frase Palabra Análisis
Estos libros son míos estos Determinante demostrativo, masculino, plural
Estos son míos estos Pronombre demostrativo, masculino, plural
Tengo muchos amigos muchos Determinante indefinido, masculino, plural
Tengo muchos muchos Pronombre indefinido, masculino, plural
¿Qué película viste? qué Determinante interrogativo, femenino, singular
¿Qué viste? qué Pronombre interrogativo, neutro, singular
Vinieron tres chicas tres Determinante numeral cardinal, plural
Vinieron tres tres Pronombre numeral cardinal, plural

Dos comprobaciones adicionales

Prueba de eliminación: quita la palabra de la frase. Si la frase sigue teniendo un sustantivo y sigue funcionando, era determinante ("Estos libros son míos" → "Libros son míos": raro pero hay sustantivo). Si al quitarla desaparece el elemento nominal y la frase se queda coja ("Estos son míos" → "Son míos": ha desaparecido el sujeto), era pronombre.

Prueba de sustitución por un sustantivo: si puedes cambiar la palabra por un sustantivo entero, era pronombre ("Estos son míos" → "Los cuadernos son míos"). Si no puedes, era determinante.

Los casos que hay que memorizar sí o sí

  • Los neutros son siempre pronombres: esto, eso, aquello, ello, algo, nada, lo. No existe "esto libro".
  • Los posesivos átonos antepuestos son siempre determinantes: mi, tu, su, mis, tus, sus. Los tónicos (mío, tuyo, suyo) pueden ser determinante si van detrás del sustantivo ("un amigo mío") o pronombre si van con artículo y solos ("el mío").
  • Los personales son siempre pronombres: yo, tú, me, te, se, lo, la, le, nos, os. Nunca acompañan a un sustantivo.
  • Los relativos son siempre pronombres, salvo cuyo, que es un determinante relativo posesivo porque acompaña al sustantivo ("el chico cuyo padre conocí").
  • Los artículos son siempre determinantes. Si ves el, la, los, las, un, una, no hay debate: determinante. (El caso de lo es distinto: lo como artículo neutro sustantivador, "lo bueno"; lo como pronombre personal átono, "lo vi".)

Y una tercera opción que nadie ve venir: el adverbio

Palabras como mucho, poco, bastante, demasiado, más, menos, todo tienen tres posibilidades, no dos:

  • "Tengo mucha paciencia" → determinante indefinido (acompaña al sustantivo, concuerda con él).
  • "Tengo mucho" → pronombre indefinido (sustituye al sustantivo).
  • "Estudia mucho" → adverbio de cantidad (modifica al verbo, invariable, no concuerda con nada).

La pista es la concordancia: si la palabra cambia de forma según el género y el número de algo, es determinante o pronombre; si se queda congelada modificando a un verbo, un adjetivo u otro adverbio, es adverbio. Por eso decimos "Ella estudia mucho" y no "Ella estudia mucha".

Las formas verbales: donde se pierden los puntos

El verbo se lleva la mitad de los fallos del análisis morfológico. Vamos por partes.

Formas simples

Una sola palabra. Se analizan directamente con la plantilla completa.

  • canto → primera persona del singular del presente de indicativo, voz activa, verbo cantar, 1ª conjugación.
  • comerás → segunda persona del singular del futuro simple de indicativo, voz activa, verbo comer, 2ª conjugación.
  • viviera (o viviese) → primera o tercera persona del singular del pretérito imperfecto de subjuntivo, voz activa, verbo vivir, 3ª conjugación. (Ojo: en imperfecto de subjuntivo, 1ª y 3ª del singular coinciden; si el contexto no lo aclara, se indican las dos.)

Formas compuestas

Se forman con el verbo auxiliar haber + participio. Son una sola forma verbal, aunque se escriban con dos palabras, y no se analizan por separado. Escribir "habían: verbo haber…" y "comido: participio…" es un error de bulto.

  • he cantado → primera persona del singular del pretérito perfecto compuesto de indicativo, voz activa, verbo cantar.
  • habíamos terminado → primera persona del plural del pretérito pluscuamperfecto de indicativo, voz activa, verbo terminar.
  • habrá salido → tercera persona del singular del futuro compuesto de indicativo, voz activa, verbo salir.
  • hubiera visto → primera o tercera persona del singular del pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo, voz activa, verbo ver.

Detalle que a los profesores les encanta: en las formas compuestas el participio nunca concuerda, siempre acaba en -o (hemos comido, nunca hemos comidos).

Voz pasiva

Se forma con el verbo ser + participio, y aquí el participio sí concuerda con el sujeto.

  • fue construida → tercera persona del singular del pretérito perfecto simple de indicativo, voz pasiva, verbo construir.
  • son vigilados → tercera persona del plural del presente de indicativo, voz pasiva, verbo vigilar.

Distínguela de la pasiva refleja, que se construye con se + verbo en activa ("Se venden pisos"): ahí el verbo se analiza en voz activa y el se es un pronombre.

Formas no personales

Son tres, y se llaman "no personales" porque no tienen persona, ni número, ni tiempo, ni modo. No les pidas esos accidentes.

  • Infinitivo: -ar, -er, -ir. Simple (cantar) y compuesto (haber cantado).
  • Gerundio: -ando, -iendo. Simple (cantando) y compuesto (habiendo cantado).
  • Participio: -ado, -ido y los irregulares (hecho, dicho, visto, puesto, escrito, roto, abierto, vuelto, muerto). El participio sí tiene género y número cuando funciona como adjetivo.

Plantilla:

palabra: forma no personal del verbo, [infinitivo/gerundio/participio] [simple/compuesto], verbo X, [1ª/2ª/3ª] conjugación.

Ejemplos:

  • estudiar → forma no personal, infinitivo simple, voz activa, verbo estudiar, 1ª conjugación.
  • corriendo → forma no personal, gerundio simple, voz activa, verbo correr, 2ª conjugación.
  • escritas → participio del verbo escribir (irregular), 3ª conjugación, aquí con valor adjetival: femenino, plural.

Perífrasis verbales

Una perífrasis es una unión de dos o más verbos que funciona como un solo núcleo verbal. Estructura: verbo auxiliar conjugado + (nexo) + forma no personal. El auxiliar pierde su significado propio y aporta matices de tiempo, aspecto o modalidad; el significado léxico lo pone la forma no personal.

Tipos principales:

  • De infinitivo:
    • Modales de obligación: tener que + inf. ("tengo que ir"), deber + inf., haber de + inf.
    • Modales de probabilidad: deber de + inf. ("debe de tener veinte años"), poder + inf.
    • Aspectuales incoativas (acción que empieza): empezar a + inf., ponerse a + inf., echarse a + inf.
    • Aspectuales reiterativas: volver a + inf.
    • Aspectuales terminativas: acabar de + inf., dejar de + inf.
    • Aspectuales ingresivas: ir a + inf. ("voy a estudiar").
  • De gerundio (duración): estar + ger. ("está lloviendo"), seguir + ger., llevar + ger., ir + ger., andar + ger.
  • De participio (resultado): llevar + part. ("llevo leídas cien páginas"), tener + part., dejar + part.

Cómo se analiza una perífrasis: se indica que es una perífrasis, de qué tipo, y se analiza el auxiliar con todos sus accidentes, señalando que el verbo principal es la forma no personal.

tengo que estudiar → perífrasis verbal modal de obligación (tener que + infinitivo). Auxiliar tengo: primera persona del singular del presente de indicativo, verbo tener. Nexo: que. Verbo principal: estudiar, infinitivo simple, 1ª conjugación.

Cómo distinguir una perífrasis de dos verbos independientes: prueba a sustituir la forma no personal por un pronombre o por esto. Si puedes, no es perífrasis.

  • "Quiero estudiar" → "Quiero eso". Funciona: no es perífrasis; estudiar es el núcleo de una subordinada sustantiva de complemento directo.
  • "Tengo que estudiar" → "Tengo que eso". No funciona: sí es perífrasis.

Otra pista: en una perífrasis el auxiliar no conserva su significado literal. En "voy a comer", nadie se desplaza a ningún sitio: ir solo marca futuro inmediato. En cambio, en "voy a comer al restaurante" con el sentido de desplazamiento, hay dos verbos y no perífrasis.

Palabras que cambian de categoría según el contexto

Este apartado es oro puro para los exámenes, porque es exactamente lo que los profesores buscan para separar al que ha entendido del que ha memorizado.

bajo

  • "El gato está bajo la mesa" → preposición.
  • "Es un chico bajo" → adjetivo calificativo, masculino, singular, grado positivo.
  • "Canta el bajo del coro" → sustantivo común, masculino, singular.
  • "Yo bajo por las escaleras" → verbo bajar, 1ª persona del singular del presente de indicativo.

que / qué

  • "Dijo que vendría" → conjunción subordinante completiva.
  • "El libro que compré" → pronombre relativo (antecedente libro).
  • "¿Qué quieres?" → pronombre interrogativo.
  • "¿Qué hora es?" → determinante interrogativo, femenino, singular.
  • "Es más alto que tú" → conjunción comparativa.

como / cómo

  • "Lo hizo como le dijeron" → adverbio relativo de modo.
  • "¿Cómo estás?" → adverbio interrogativo de modo.
  • "Como llegaste tarde, te quedaste sin sitio" → conjunción subordinante causal.
  • "Yo como a las dos" → verbo comer, 1ª persona del singular del presente de indicativo.

la

  • "La casa es grande" → determinante artículo determinado, femenino, singular.
  • "La vi ayer" → pronombre personal átono, tercera persona, femenino, singular.
  • "Toca un la en el piano" → sustantivo común, masculino, singular.

se

  • "Se lava las manos" → pronombre personal reflexivo, tercera persona.
  • "Se venden pisos" → marca de pasiva refleja.
  • "Se lo di" → pronombre personal átono, variante de le ante lo/la.
  • "Se vive bien aquí" → marca de impersonalidad.

mañana

  • "Vendré mañana" → adverbio de tiempo.
  • "La mañana fue larga" → sustantivo común, femenino, singular.

nada / mucho

  • "No he comido nada" → pronombre indefinido (o adverbio de cantidad si modifica al verbo: "no me gusta nada").
  • "Tengo mucho trabajo" → determinante indefinido. "Trabajo mucho" → adverbio de cantidad.

La conclusión práctica: antes de analizar una palabra, lee la oración entera y decide qué está haciendo esa palabra ahí. La categoría es una consecuencia del contexto, no una propiedad fija del diccionario.

La estructura de la palabra: lexema y morfemas

En muchos exámenes, junto al análisis morfológico se pide segmentar la palabra en sus componentes. Es la otra cara de la morfología, y también tiene reglas fijas.

Lexema y morfemas

  • El lexema o raíz aporta el significado principal y es común a toda una familia de palabras: pan- en pan, panadero, panadería, panecillo.
  • Los morfemas son las piezas que se añaden al lexema. Se dividen en dos grandes grupos:

Morfemas flexivos (o desinencias): no crean palabras nuevas, solo dan información gramatical.

  • De género: -o / -a (niñ-o, niñ-a).
  • De número: -s, -es (niño-s, árbol-es).
  • Verbales: vocal temática + tiempo/modo + persona/número (cant-á-ba-mos).

Morfemas derivativos: crean palabras nuevas.

  • Prefijos: van delante (des-hacer, in-útil, sub-marino, re-leer, anti-virus).
  • Sufijos: van detrás (pan-adero, libr-ería, feliz-mente, pequeñ-ito).
  • Interfijos: piezas sin significado que se colocan entre el lexema y el sufijo para facilitar la pronunciación (polv-ar-eda, pan-ec-illo, caf-ec-ito, human-it-ario).

Clases de palabras según su formación

  • Simples: un solo lexema, con o sin morfemas flexivos: sol, mesas, cantamos.
  • Derivadas: lexema + morfemas derivativos: solar, soleado, insolación.
  • Compuestas: dos o más lexemas: sacacorchos (saca + corchos), lavavajillas, pelirrojo, bocacalle, blanquiazul.
  • Parasintéticas: dos casos. (a) Prefijo + lexema + sufijo a la vez, sin que existan las formas intermedias: en-pobr-ecer → empobrecer (no existen *empobre ni *pobrecer); a-terr-izar, des-alm-ado. (b) Composición + derivación simultáneas: quinceañero (quince + año + -ero).
  • Siglas y acrónimos: ONU, ovni, láser.
  • Acortamientos: bici (bicicleta), profe (profesor), mates (matemáticas).

Cinco segmentaciones resueltas

  1. desordenadamentedes- (prefijo, negación) + orden (lexema) + -ad- (sufijo de participio) + -a (morfema flexivo de género femenino) + -mente (sufijo adverbial). Palabra derivada (parasintética en su base desordenar).
  2. panaderíapan- (lexema) + -ad- (interfijo) + -ería (sufijo de lugar). Palabra derivada.
  3. sacapuntassaca (lexema verbal) + puntas (lexema nominal). Palabra compuesta.
  4. cantábamoscant- (lexema) + -á- (vocal temática de la 1ª conjugación) + -ba- (morfema flexivo de tiempo y modo: pretérito imperfecto de indicativo) + -mos (morfema flexivo de persona y número: 1ª persona del plural).
  5. empobrecerem- (prefijo) + pobr- (lexema) + -ecer (sufijo). Palabra parasintética, porque no existen ni *empobre ni *pobrecer.

Este apartado, además de puntuar por sí solo, te ayuda con la ortografía: saber que invisible lleva in- delante de visible te evita dudar entre b y v.

Quince palabras analizadas por completo

Aquí tienes el modelo exacto que puedes copiar en el examen. Cada análisis está en el contexto de una frase, porque ya sabes que sin contexto no hay análisis.

1. libros — "He comprado dos libros". Sustantivo común, concreto, contable, individual, inanimado, masculino, plural. Estructura: libr- (lexema) + -o (morfema de género masculino) + -s (morfema de número plural). Palabra simple.

2. la — "La película empieza tarde". Determinante artículo determinado, femenino, singular. Palabra átona e invariable en cuanto a la derivación; solo varía en género y número.

3. hermosísima — "Es una vista hermosísima". Adjetivo calificativo, femenino, singular, grado superlativo absoluto. Estructura: hermos- (lexema) + -ísim- (sufijo de superlativo) + -a (morfema de género femenino). Palabra derivada.

4. corríamos — "Corríamos todas las mañanas". Primera persona del plural del pretérito imperfecto de indicativo, voz activa, aspecto imperfectivo, del verbo correr, segunda conjugación. Estructura: corr- (lexema) + -í- (vocal temática) + -a- (morfema de tiempo y modo) + -mos (morfema de persona y número).

5. habíamos terminado — "Habíamos terminado antes de las nueve". Forma verbal compuesta: primera persona del plural del pretérito pluscuamperfecto de indicativo, voz activa, aspecto perfectivo, del verbo terminar, primera conjugación. Se analiza como una sola forma verbal.

6. rápidamente — "Contestó rápidamente". Adverbio de modo, invariable. Estructura: rápid- (lexema) + -a (morfema de género femenino del adjetivo base) + -mente (sufijo adverbial). Palabra derivada. Conserva la tilde del adjetivo rápida.

7. desde — "Vengo desde Toledo". Preposición, invariable, palabra átona que funciona como elemento de enlace e introduce un sintagma preposicional.

8. pero — "Quería ir, pero no pude". Conjunción coordinante adversativa, invariable, elemento de enlace entre dos oraciones del mismo nivel.

9. ¡ay! — "¡Ay!, me he hecho daño". Interjección propia, expresiva (emotiva), invariable. Constituye por sí sola un enunciado y va entre signos de exclamación.

10. nosotras — "Nosotras llegamos las primeras". Pronombre personal, primera persona, femenino, plural, tónico, forma de sujeto (caso nominativo).

11. aquellos — "Aquellos días fueron felices". Determinante demostrativo de tercer grado (lejanía), masculino, plural. Si la frase fuera "Aquellos fueron felices", sería pronombre demostrativo, masculino, plural.

12. que — "El profesor que nos da clase es nuevo". Pronombre relativo, invariable, con antecedente expreso (el profesor); introduce una oración subordinada adjetiva.

13. sacapuntas — "Préstame el sacapuntas". Sustantivo común, concreto, contable, inanimado, masculino, invariable en número (el número lo marca el determinante: el sacapuntas / los sacapuntas). Palabra compuesta: saca + puntas.

14. muy — "Está muy cansado". Adverbio de cantidad, invariable, apócope de mucho. Modifica al adjetivo cansado y forma con él un superlativo absoluto perifrástico.

15. escritas — "Tengo las cartas escritas". Participio irregular del verbo escribir, tercera conjugación; forma no personal con valor adjetival, femenino, plural, concordando con cartas.

16. ninguno — "No ha venido ninguno". Pronombre indefinido, masculino, singular. En "ningún alumno ha venido" sería determinante indefinido, masculino, singular, en forma apocopada (ningún).

17. estudiar — "Es importante estudiar a diario". Forma no personal del verbo estudiar, primera conjugación: infinitivo simple, voz activa. No tiene persona, número, tiempo ni modo.

18. cuyo — "El autor cuyo libro leímos vendrá al instituto". Determinante relativo posesivo, masculino, singular; concuerda con el sustantivo al que acompaña (libro), no con su antecedente (el autor).

Tres oraciones analizadas palabra por palabra

Oración 1: "Mis hermanos habían comprado dos libros antiguos en aquella librería."

  • Mis: determinante posesivo, primera persona, un solo poseedor, plural (concuerda con hermanos), invariable en género. Palabra átona antepuesta.
  • hermanos: sustantivo común, concreto, animado, contable, individual, masculino, plural. Estructura: herman- + -o (género) + -s (número).
  • habían comprado: forma verbal compuesta; tercera persona del plural del pretérito pluscuamperfecto de indicativo, voz activa, aspecto perfectivo, del verbo comprar, primera conjugación. Se analiza como una sola forma verbal.
  • dos: determinante numeral cardinal, invariable en género, plural.
  • libros: sustantivo común, concreto, contable, individual, inanimado, masculino, plural.
  • antiguos: adjetivo calificativo, masculino, plural, grado positivo. Especificativo (va pospuesto y restringe el significado del sustantivo).
  • en: preposición, invariable, elemento de enlace.
  • aquella: determinante demostrativo de tercer grado (lejanía), femenino, singular.
  • librería: sustantivo común, concreto, contable, inanimado, femenino, singular. Palabra derivada: libr- (lexema) + -ería (sufijo de lugar).

Oración 2: "Nosotros no queremos salir ahora porque llueve mucho."

  • Nosotros: pronombre personal, primera persona, masculino, plural, tónico, forma de sujeto.
  • no: adverbio de negación, invariable.
  • queremos: primera persona del plural del presente de indicativo, voz activa, del verbo querer, segunda conjugación (verbo irregular con diptongación e → ie, aunque no se manifiesta en esta forma por ser átona la raíz).
  • salir: forma no personal, infinitivo simple, voz activa, del verbo salir, tercera conjugación. No forma perífrasis con queremos: la prueba de sustitución funciona ("no queremos eso"), así que son dos verbos distintos.
  • ahora: adverbio de tiempo, invariable.
  • porque: conjunción subordinante causal, invariable, elemento de enlace.
  • llueve: tercera persona del singular del presente de indicativo, voz activa, del verbo llover, segunda conjugación. Verbo impersonal o unipersonal: solo se conjuga en tercera persona del singular.
  • mucho: adverbio de cantidad, invariable. Aquí modifica al verbo llueve, por eso no es determinante ni pronombre (no concuerda con nada: no se puede decir "llueve mucha").

Oración 3: "La chica que llegó ayer se ha puesto a estudiar tranquilamente."

  • La: determinante artículo determinado, femenino, singular.
  • chica: sustantivo común, concreto, animado, contable, individual, femenino, singular.
  • que: pronombre relativo, invariable, con antecedente la chica; introduce una oración subordinada adjetiva.
  • llegó: tercera persona del singular del pretérito perfecto simple de indicativo, voz activa, aspecto perfectivo, del verbo llegar, primera conjugación.
  • ayer: adverbio de tiempo, invariable.
  • se ha puesto a estudiar: perífrasis verbal aspectual incoativa (ponerse a + infinitivo), que expresa el comienzo de la acción.
    • se: pronombre personal átono, tercera persona, singular; aquí forma parte del verbo pronominal ponerse (no desempeña función sintáctica propia).
    • ha puesto: verbo auxiliar; tercera persona del singular del pretérito perfecto compuesto de indicativo, voz activa, del verbo poner, segunda conjugación (participio irregular: puesto).
    • a: preposición que funciona como nexo de la perífrasis.
    • estudiar: verbo principal; forma no personal, infinitivo simple, voz activa, del verbo estudiar, primera conjugación.
  • tranquilamente: adverbio de modo, invariable. Derivado: tranquil- + -a + -mente.

Si te fijas, en las tres oraciones no hemos dicho ni una sola vez "sujeto", "complemento directo" ni "predicado". Eso es señal de que el análisis morfológico está bien hecho. En el momento en que aparecen esas palabras, te has ido a la sintaxis. Cuando llegue el momento de dar ese salto, la guía de análisis sintáctico te lleva de la mano.

Los errores típicos que más puntos cuestan

1. Mezclar morfología y sintaxis. Decir "perro: sujeto" en un análisis morfológico es la respuesta correcta a la pregunta equivocada. Relee el enunciado antes de empezar.

2. Poner accidentes a las palabras invariables. "Adverbio de tiempo masculino singular" o "preposición singular" son errores automáticos. Adverbios, preposiciones, conjunciones e interjecciones no tienen género ni número.

3. Separar las formas verbales compuestas. Ha cantado, habían salido, habré terminado son una forma verbal, no dos palabras. El auxiliar haber no se analiza por su cuenta.

4. Analizar el infinitivo, gerundio o participio de una perífrasis como si fueran verbos independientes. Si has identificado la perífrasis, dilo y analiza el auxiliar; si no la has identificado, al menos comprueba con la prueba de sustitución.

5. Confundir determinante y pronombre. Ya lo hemos visto: acompaña frente a sustituye. Recuerda que los neutros (esto, eso, aquello) son siempre pronombres.

6. Llamar adjetivo a un determinante. En muchos manuales antiguos, los demostrativos y posesivos se llamaban "adjetivos determinativos". Hoy son determinantes. Si tu profesor sigue la nomenclatura actual (lo normal), mi nunca es adjetivo.

7. Confundir adjetivo con adverbio en palabras iguales. "Habla rápido" → adverbio (modifica al verbo, no concuerda). "Un coche rápido" → adjetivo (concuerda con coche).

8. Olvidar la conjugación del verbo. Si no indicas si es de la primera, segunda o tercera conjugación, el análisis está incompleto y te quitarán parte del punto.

9. Analizar palabras sueltas sin leer la frase. Media docena de palabras del español cambian de categoría según el contexto, y son justo las que caen.

10. Saltarse palabras. Los artículos, las preposiciones y las conjunciones parecen "poca cosa", pero valen lo mismo que las demás. Numera las palabras de la oración antes de empezar y tacha cada una cuando la analices.

11. Confundir porque, por que, porqué y por qué. Solo la primera es conjunción causal. Por qué es preposición + pronombre interrogativo, porqué es un sustantivo ("el porqué de las cosas") y por que es preposición + relativo. Es un error tan frecuente que le dedicamos guías propias dentro del temario de Lengua.

12. Poner grado a los adjetivos relacionales. Presidencial, policial, semanal no admiten grado: no existen muy presidencial ni presidencialísimo.

El método de cuatro pasos para el examen

Cuando te enfrentes al ejercicio, haz siempre esto y en este orden. Sin improvisar.

Paso 1: separa y numera todas las palabras

Escribe la oración con cada palabra en una línea, numeradas. Este gesto de diez segundos elimina el error de saltarse palabras, que es el más tonto y el más común. Las formas verbales compuestas y las perífrasis se escriben juntas en una sola línea, marcadas con un corchete.

Paso 2: identifica la categoría con los tests

Para cada palabra, aplica los tests en este orden, que va de lo más rápido a lo más lento:

  1. ¿Es una de las 23 preposiciones? → preposición. (Te las sabes de memoria, así que este descarte es instantáneo.)
  2. ¿Une elementos y no significa nada por sí sola? → conjunción.
  3. ¿Se conjuga (cambia de persona y tiempo)? → verbo.
  4. ¿Admite delante el/la/los/las? → sustantivo.
  5. ¿Concuerda en género y número con un sustantivo y expresa una cualidad? → adjetivo.
  6. ¿Acompaña a un sustantivo actualizándolo? → determinante. ¿Va solo en su lugar? → pronombre.
  7. ¿Es invariable y modifica a un verbo, adjetivo u otro adverbio? → adverbio.
  8. ¿Forma sola un enunciado con entonación exclamativa? → interjección.

Paso 3: añade la subclase

No basta con "sustantivo": el profesor espera "sustantivo común, concreto…". No basta con "conjunción": espera "conjunción coordinante adversativa". La subclase suele valer tanto como la categoría.

Paso 4: añade los accidentes que correspondan (y solo esos)

Repasa mentalmente la lista de accidentes de esa categoría:

  • Sustantivo, adjetivo, determinante → género y número (+ grado en el adjetivo).
  • Pronombre → persona, género, número.
  • Verbo → persona, número, tiempo, modo, voz, conjugación.
  • Adverbio, preposición, conjunción, interjección → nada. Escribe "invariable" y punto.

Y una regla de oro final: relee tu análisis buscando incoherencias. Si has escrito "adverbio femenino" o "preposición plural", corrígelo antes de entregar. Ese repaso de un minuto salva medio punto en casi todos los exámenes.

Si en algún paso te quedas atascado con una palabra concreta, en Profe 24/7 puedes pegar la oración entera y pedir que te expliquen solo esa palabra: por qué es determinante y no pronombre, o por qué ahí hay perífrasis y no dos verbos. Preguntar en el momento exacto de la duda, y no tres días después en clase, es la diferencia entre entenderlo y arrastrarlo todo el trimestre.

Plan de cinco días para dominar el análisis morfológico

Esto no se aprende leyendo: se aprende analizando. Cinco días, entre cuarenta y cincuenta minutos al día, y llegas al examen con el ejercicio automatizado.

Día 1: las categorías y sus accidentes (45 min)

  • 20 min: haz tu propia tabla resumen de las nueve categorías con sus subclases y sus accidentes. Escribirla a mano vale más que leerla diez veces.
  • 15 min: memoriza la lista de las preposiciones y las conjunciones coordinantes. Son listas cerradas: se saben o no se saben.
  • 10 min: clasifica veinte palabras sueltas dadas en contexto, solo diciendo la categoría, sin subclases ni accidentes.

Día 2: sustantivo, adjetivo, determinante y pronombre (50 min)

  • 15 min: repasa las subclases de determinantes y pronombres en paralelo, en dos columnas enfrentadas. Verás que son casi las mismas.
  • 20 min: haz veinte frases del tipo "Estos libros / Estos son míos" y analiza la palabra dudosa en cada una. Este es el ejercicio que más rentabilidad tiene de toda la semana.
  • 15 min: analiza completos diez sustantivos y diez adjetivos, con todos sus accidentes y con la segmentación en lexema y morfemas.

Día 3: el verbo entero (50 min)

  • 15 min: repasa el cuadro de tiempos verbales de las tres conjugaciones, en indicativo y subjuntivo, simples y compuestos.
  • 15 min: analiza quince formas verbales sueltas variando persona, tiempo y modo. Incluye al menos tres compuestas y dos pasivas.
  • 20 min: perífrasis. Escribe diez frases con perífrasis y diez con dos verbos independientes, mézclalas y aplica la prueba de sustitución por eso.

Día 4: oraciones completas (45 min)

  • 35 min: analiza cinco oraciones enteras, palabra por palabra, con el método de cuatro pasos y cronómetro. Empieza sin límite de tiempo y ve bajando hasta hacer una oración de diez palabras en cinco minutos.
  • 10 min: corrige y anota solo los fallos en una lista. Esa lista es tu chuleta mental para el examen.

Día 5: simulacro y repaso de fallos (40 min)

  • 25 min: simulacro en condiciones de examen: tres oraciones, sin apuntes, con el tiempo que te dará el profesor.
  • 15 min: corrige y vuelve sobre la lista de fallos del día 4. Si un error se repite dos días seguidos, es que hay un concepto mal entendido, no un despiste: ese es el que hay que preguntar.

Un consejo de organización: no metas los cinco días seguidos la semana del examen. Repartidos a lo largo de dos semanas, con un día de descanso entre medias, se retiene mucho más. La razón está en el efecto de espaciado, del que hablamos en la guía de técnicas de estudio.

Cómo encaja esto en cada curso

El análisis morfológico no se aprende de golpe: se va ampliando curso a curso.

En 1º y 2º de la ESO se trabaja el reconocimiento básico de categorías y los accidentes de sustantivo, adjetivo y verbo, con oraciones cortas. La clave a esta edad es no dejar huecos: quien sale de 2º sin distinguir determinante de pronombre arrastra el problema hasta Bachillerato. Si es tu caso, el refuerzo de Lengua Castellana y Literatura de 2º de la ESO está pensado exactamente para eso.

En 3º de la ESO entran las formas no personales, las perífrasis y las palabras que cambian de categoría, y el análisis morfológico se empieza a pedir junto al sintáctico en el mismo ejercicio. Es el curso en el que más gente se descuelga, porque el salto de dificultad es real. Puedes ver cómo se trabaja en Lengua Castellana y Literatura de 3º de la ESO.

En 4º de la ESO el nivel de exigencia sube en precisión terminológica: ya no vale "sustantivo", hay que dar todas las subclases, y las oraciones son largas, con subordinadas y perífrasis encadenadas. El repaso completo está en Lengua Castellana y Literatura de 4º de la ESO.

En Bachillerato, la morfología se integra en el comentario lingüístico de texto y en el análisis de estructuras complejas, y se le suma la segmentación en morfemas y los procesos de formación de palabras con terminología de la Nueva gramática.

En todos los cursos funciona lo mismo: corrección inmediata. Analizar veinte oraciones y descubrir tres días después que llevabas veinte mal no sirve de nada; peor aún, consolida el error. Por eso en Profe 24/7 el planteamiento es que puedas corregir en el momento, oración a oración, y entender el porqué de cada corrección antes de pasar a la siguiente. Si quieres probarlo con tus propios ejercicios, empieza por el onboarding y en dos minutos lo tienes ajustado a tu curso y a tu libro.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre análisis morfológico y sintáctico?

El morfológico analiza cada palabra por separado y responde a "¿qué es?": categoría, subclase y accidentes. El sintáctico analiza la oración y responde a "¿qué función cumple?": sujeto, complemento directo, atributo. La morfología viaja con la palabra; la sintaxis depende de la oración concreta en la que aparece.

¿Cómo sé si una palabra es determinante o pronombre?

Mira si acompaña o sustituye. Si va junto a un sustantivo actualizándolo, es determinante ("estos libros"). Si va solo, ocupando el lugar del sustantivo, es pronombre ("estos son míos"). Los neutros (esto, eso, aquello, ello) y los personales (yo, me, lo, se) son siempre pronombres, sin excepción.

¿Cuántas categorías gramaticales hay en español?

Nueve: sustantivo, adjetivo, determinante, pronombre, verbo, adverbio, preposición, conjunción e interjección. Cinco son variables (admiten accidentes) y cuatro son invariables (adverbio, preposición, conjunción e interjección), a las que nunca debes atribuir género, número ni ningún otro accidente.

¿Se analizan por separado las formas verbales compuestas?

No. He cantado, habían salido o habré terminado son una sola forma verbal, aunque se escriban con dos palabras. Se analizan juntas indicando persona, número, tiempo compuesto, modo, voz y el verbo del que proceden. Separar el auxiliar haber del participio es uno de los errores más penalizados.

¿Cómo se analiza una perífrasis verbal?

Se identifica como perífrasis, se dice de qué tipo es (modal, aspectual incoativa, durativa…) y se analiza el verbo auxiliar con todos sus accidentes, indicando que el verbo principal es la forma no personal. Para detectarla, sustituye la forma no personal por eso: si no funciona, hay perífrasis.

¿Qué accidentes tiene cada categoría gramatical?

Sustantivo, determinante: género y número. Adjetivo: género, número y grado. Pronombre: persona, género y número. Verbo: persona, número, tiempo, modo, aspecto, voz y conjugación. Adverbio, preposición, conjunción e interjección: ninguno, son invariables. Poner accidentes a una invariable resta puntos automáticamente.

¿Una misma palabra puede tener categorías distintas?

Sí, y es lo que más cae en los exámenes. Bajo es preposición, adjetivo, sustantivo o verbo según el contexto; que es conjunción o pronombre relativo; mucho es determinante, pronombre o adverbio. Por eso nunca se analiza una palabra aislada: primero lee la oración entera y decide qué hace ahí.

¿Cuánto tiempo hace falta para dominar el análisis morfológico?

Con una base mínima, cinco sesiones de cuarenta minutos bien repartidas bastan para automatizarlo. Lo determinante no es el total de horas, sino la corrección inmediata: analizar diez oraciones y corregirlas al momento rinde más que analizar cincuenta y revisarlas una semana después.

Para terminar

El análisis morfológico tiene mala fama, pero es probablemente el ejercicio más justo de toda la asignatura de Lengua: no depende de la inspiración, no depende de si el corrector es más o menos exigente y no depende de que hayas leído el libro. Depende de que sepas nueve categorías, sus subclases y sus accidentes, y de que apliques cuatro pasos siempre en el mismo orden.

Si te quedas con tres ideas, que sean estas: la morfología responde a qué es la palabra y la sintaxis a qué hace; el determinante acompaña y el pronombre sustituye; y a las palabras invariables no se les pide nada. Con eso ya evitas la mayoría de los errores que se cometen en un examen medio.

Lo demás es práctica corregida. Coge tres oraciones de tu libro, aplica el método de cuatro pasos y corrige antes de pasar a la siguiente. Cuando el análisis te salga sin pensar, habrás ganado también media batalla del análisis sintáctico, porque reconocer las categorías es exactamente el primer paso para identificar las funciones. Y con Profe 24/7 puedes hacer ese trabajo de corrección cuando te surja la duda, a la hora que sea, con tus propias oraciones y con tu propio temario delante.

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